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En la localidad de Santa Ana, provincia de Jujuy, ubicada a 3.312 m.s.n.m se lleva acabo el cultivo milenario de papas andinas heredado de nuestros pueblos originarios. A más de 3.000 m.s.n.m y en condiciones climáticas y geográficas extremas que han favorecido una adaptación única de estas variedades se cultivan numerosas variedades de papas andinas; La Papa Verde, Sayama Grande, Tuni, Abejeña Colorada, Lisa, Overa, Tuni Blanca, Tuni Rosada, La Coloradilla, Colorona, Amajana, Ojo de Señorita, Navicia Coloradilla, Papa Moradita, Papa Azul, Oca Blanca, Abejeña Blanca, Tuni Morada, Zutimari, Novicia Negra, Boliviana, Rocía, Tuni Overa, Airampilla, Papa Lisa, entre otras variedades destacadas no solo por su diversidad genética, sino también por su importancia nutricional, económica y cultural.
Estas papas poseen pieles de diversos colores, sabores únicos y una concentración extraordinaria de minerales. Su valor nutricional es elevado, contienen más potasio y calcio que las papas comunes, también contienen altos niveles de almidón, proteínas, antioxidantes.
Desde el punto de vista económico, el cultivo de papa es vital para muchas familias de la zona, siendo una de las principales fuente de sustento. Por ello, cada 24 de mayo se celebra en Santa Ana la tradicional “Feria de la Papa”, que en 2025 tendrá su décima edición. Este evento convoca a productores locales y de otras regiones, quienes presentan una amplia variedad de papas y productos regionales, en el cual un jurado especializado selecciona y gratifica al “Mejor Productor de la Temporada”, destacando la calidad del trabajo realizado.
La feria no solo busca visibilizar la producción agrícola de los Valles de Altura, sino también rescatar y mantener vivos los saberes ancestrales en torno al cultivo y la gastronomía local, transmitidos de generación en generación. El acompañamiento al pequeño productor es fundamental, especialmente después de largos meses de trabajo intensivo.
Las papas andinas de Santa Ana se caracterizan por su rusticidad: resisten heladas, sequías y plagas, lo que las hace ideales para esta región. Aunque su tamaño es menor al de otras variedades, no deben confundirse con los llamados “papines”, que son simplemente papas tradicionales cosechadas en una etapa temprana de crecimiento. En cambio, nuestras papas regionales completan su ciclo y son cosechadas una vez al año, entre fines de abril y principios de mayo, tras una siembra que tiene lugar entre noviembre y diciembre.
Este producto andino no solo forma parte de nuestra historia alimentaria, sino que hoy es considerada un alimento de alta calidad. Es importante destacar que el 60% de la superficie cultivada con papas andinas en Argentina se encuentra en la provincia de Jujuy, lo que posiciona a nuestra región como un referente a nivel nacional.
Actualmente, se están desarrollando iniciativas para industrializar estos productos, con el objetivo de ampliar su presencia en los mercados nacional e internacional, agregando valor a la producción primaria.
Así, Santa Ana es un emblema del cultivo de la papa andina, símbolo de identidad, trabajo y sustentabilidad, con más de 30 variedades que nos invitan a celebrar una tradición viva, diversa y profundamente arraigada en nuestra tierra.